22.5.09

5.Otro punto de vista

Como tantas otras veces, el plan era sencillo. Mi amigo me vendría a recoger en su todo terreno, cogeríamos los fusiles y los perros, unas cervezas y nos iríamos a cazar a un coto cercano, ninguno de los dos tenemos licencia, así que vamos en la noche, cobramos unas piezas y nos vamos al amanecer. Nada hacia imaginar que algo pudiese salir mal. Como siempre, empezamos bien la noche, yo abatí un corzo y mi amigo dos jabalíes en pocas horas, montamos un campamento, atamos los perros y despellejamos a los animales mientras nos tomábamos unas cervezas, sencillamente perfecto. Al acabar yo me acosté un poco mientras mi amigo buscaba mas rastros con uno de los perros. Me quede dormido, no se cuanto tiempo paso hasta que un ladrido me despertó, y allí estaba, inclinado sobre los cadáveres despellejados, aun no se muy bien que era, que es, alimentándose, recuerdo el sonido al arrancar pedazos de carne, con unas garras que parecían manos, cubierto de pelo negro. Presa del miedo grite mientras cogía mi rifle y apuntaba, con el pulso tembloroso, en ese momento creí que era un oso o algo así. Dispare dándole en el hombro, entonces se giro hacia mi y vi que no era un oso, su hocico grotesco era alargado y lleno de dientes afilados, sus orejas salían de los laterales de la cabeza hacia arriba alargadas y estrechas. Y su cuerpo cubierto de espeso pelo negro tenia unas proporciones humanas, sus garras... como manos afiladas y sus ojos... sus ojos aterradores fijos en mi... Cuando me dispuse a disparar de nuevo el ser dio un salto increíble saliendo del circulo de luz de la fogata, entonces oí la voz de mi amigo que me llamaba, me sentí como si llegase la caballería. Cuando llego junto a mi le explique como pude lo sucedido.Decidimos dar caza a ese bicho, después de todo habíamos venido a cazar, y podríamos ganar algún dinero con ese animal raro, al menos saldríamos en la televisión. Entonces soltamos los perros. Son mastines, los hemos entrenado para la caza mayor, no se amilanan ante lobos ni osos, y cuando los soltamos fueron a por su presa sin vacilar. Los perdimos de vista pero seguimos sus ladridos. después de un rato escuchamos el sonido de la pelea y apretamos el paso, en esta zona el bosque es tupido y avanzamos mas lentamente. Conforme nos acercábamos escuchamos chillidos.eran nuestros perros, los estaba matando, mi amigo me dijo que nos fuéramos, que podría ser peligroso, le convencí para seguir, aunque el ser acabase con uno o dos perros, no estaría en condiciones de hacer nada cuando llegásemos, con un disparo en el hombro y las heridas que estos le habrían causado. Entonces vimos pasar junto a nosotros una sombra, como una exhalación, uno de los perros huyendo como alma que lleva el diablo. Al poco el sonido de carne desgarrada y tras un quejido lastimero, un profundo aullido. No sonaba para nada como un animal moribundo, entonces decidimos irnos de allí, pero era demasiado tarde, tan solo pudimos correr unos cien metros antes de oír su gruñido, ya estaba tras nosotros, mi amigo se giro rápidamente, con el arma preparada, yo seguí corriendo, aun recuerdo su cuerpo ensangrentado pasando a mi lado, despedido como si lo hubiesen lanzado con un cañón. No paré de correr, y después de un rato pensé que se habría entretenido con el cadáver de mi amigo, dios, es terrible pero me alegré. Ahora estoy mas cerca del todo terreno, y no se oye ningún ruido, creo que podre salir de aquí. Ese estúpido animal tiene los días contados, cuando lo cuente, harán batidas hasta dar con el. ya veo el coche, me permito sonreír, estoy salvado. Entonces creo ver algo con el rabillo del ojo. No puede ser, estoy paranoico, pero acelero el paso. Al fin entro en el vehículo. Realmente me he salvado. Voy a sacar las llaves de la guantera, cuando oigo una respiración fuerte que viene de la parte de atrás, sera el perro huido. Es en ese momento cuando me doy cuenta que el coche tenia las puertas cerradas,aunque sin seguro, cuando entré. Un gruñido inhumano confirma mis sospechas, me giro lentamente solo para ver sus ojos inyectados en sangre, no me he salvado, y voy a morir aquí.

8.5.09

4. Caceria nocturna

Luz, seguida de un terrible estruendo, dolor, miedo, rabia. Un sin fin de emociones hacen presa en mi. El cazador me ha disparado y se dispone a hacerlo de nuevo, esta aterrado, puedo oler su miedo, quiero hacerle daño, pero mi instinto de supervivencia es mas fuerte. De un salto, salgo fuera del circulo de luz de la fogata, oigo una voz que llama, justo en mi dirección, otro hombre, otro cazador, viene con un perro, oigo su espiración acelerada y entrecortada al tirar de la correa, tengo que buscar otra salida. El animal tiene el control, no hay palabras en mis pensamientos, solo instinto. Rápidamente giro a la derecha, aun fuera del alcance de la luz, y empiezo a correr. Han soltado a los perros, sus ladridos llenan el bosque, de tal modo que no se oye nada mas. De pronto algo salta hacia mi desde atrás, el perro del segundo hombre, aferrándose con fuerza a mi muslo, duele, pero el dolor es disipado por la rabia, por la furia incontrolable del animal acorralado, me detengo y lo agarro con fuerza por la cabeza, tiro pero no suelta, noto como mis garras se hunden en su cráneo, sin ninguna dificultad, y siento como afloja su presión. Levanto el cuerpo inerte del mastín con una mano, lo observo por un momento, y después lo lanzo lejos. Oigo al resto cerca, tres o cuatro mas, sus olores me vienen en varias direcciones, me quieren acorralar. Parte de mi vuelve, ahora mas calmado, y, por primera vez consciente de la forma que he tomado, de la fuerza que ahora poseo, me miro las manos, pero ya no son tales. Sonreiría, pero no tengo una boca que pueda hacerlo. Quieren cazarme? verán quien es el cazador aquí. No, esto esta mal, debería huir, no quiero ser un monstruo asesino. Están muy cerca ya, oigo ruidos de ramas a la izquierda, vienen de unos arbustos, los perros. Sus dueños están lejos aun, pero puedo olerlos también. Me encaro al primero de los mastines en llegar, se detiene, me gruñe, puedo oler su miedo, que me hace sentirme mas seguro, me abalanzo sobre el con garras y dientes, no tiene oportunidad. Dos mas llegan, pero el olor de muerte hace que uno huya cuando me giro hacia ellos y les gruño. El segundo no es tan listo y se lanza a por mi. Lo agarro en el aire con ambas manos y de un movimiento le parto el cuello. Disfruto con ello, aunque otra parte de mi no. Descubro, con cierto horror, que es mi parte humana la que disfruta, mientras el animal solo quiere huir y ser libre yo quiero hacerle daño a quien me lo ha hecho a mi. No quedan mas perros, el olor del huido se dispersa y no puedo oírlo. Entonces detecto algo mas en el aire: el hedor del miedo primordial, el miedo de la presa. Los hombres han oído la pelea con los perros e intentan escapar. Sus sonidos ya no se acercan. Lanzo un aullido profundo y largo y me dispongo a tomar mi verdadero papel en este bosque, hora de cazar, hora de comer.

1.5.09

3. Hora de cenar

El viento cambia de dirección, trayendo consigo olores extraños, y entre ellos uno familiar, que me recuerda con una punzada en el estomago que aun no he comido nada, olor de carne fresca, lo sigo sin preguntar, con cautela pues hay otros olores que no conozco, pero debo ir, mi instinto me lleva, bajo la colina rápidamente y continuo, con la única guia de mi olfato, de un modo tan natural como si el rastro fuese visible. Me acerco, un poco mas adelante la luz se filtra entre las ramas, fuego, mi parte animal quiere huir, teme al fuego, pero una parte de mi continua siendo humana y no se alarma, tengo mucha hambre. Me acerco aun mas, con el viento en contra para ocultar mi olor, finalmente llego a una zona despejada iluminada por una pequeña fogata. Junto al fuego veo la fuente del rastro, dos jabalíes y un corzo despellejados, muertos hace poco. Mi boca se llena de saliva, ansío esa carne, pero debo ser prudente, continuo observando, cerca del fuego, al otro lado de la carne hay algo durmiendo, puedo oír su espiración lenta, rítmica, me acerco con cautela, un hombre, creo recordar que se llamaba así. no parece que se vaya a despertar así que me acerco a la comida y sin pensarlo comienzo a alimentarme. De pronto el aire cambia de dirección de nuevo, y súbitamente algo se mueve fuera del circulo de luz, los oigo y recuerdo, perros, sus ladridos rompen la noche y despiertan al hombre que dormía, debo huir, el hombre grita con pánico al verme y coge un palo que guardaba a su lado, le gruño mientras busco la salida mas rápida con la vista. Entonces escucho un estampido, como un trueno que me hace encogerme, y siento un terrible dolor en el hombro, huelo la sangre, mi sangre, y recuerdo nuevamente, el hombre es un cazador, y ese palo es un rifle.

28.4.09

2. Sintiendo la piel

Sigo corriendo, pero ya no tengo miedo. Los pensamientos son sustituidos por sensaciones, sentimientos. No hay mas atadura que mis instintos. Disfruto de ello, me siento vivo, libre como nunca antes lo había sido. Subo por una pequeña ladera cubierta de arboles, siento las ramas golpear mi cuerpo, pero las ignoro sin aminorar mi carrera. Al llegar a lo alto de la colina el bosque se abre en un claro y la veo en lo alto, la luna, tan clara, tan bella, parece llamarme. Me detengo sin pensar y la llamo, tan fuerte como puedo, pero parece estar muy lejos, de repente me siento solo, muy solo, la llamo pero no contesta.

1. Primera impresion.

Corro aterrado por el bosque, cuando un aullido desgarra la noche cerca, muy cerca, sudor frio cae por mi frente. Huyo tan rapido como puedo cuando de nuevo se oye el aullido, aun mas cerca, me quedo paralizado y un escalofrio recorre mi espalda. Me doy cuenta que no hay escapatoria posible, un tercer aullido brota con fuerza, noto mi garganta vibrar, y compruebo, con pavor, que el ser que aulla en la noche...soy yo.