22.5.09
5.Otro punto de vista
8.5.09
4. Caceria nocturna
Luz, seguida de un terrible estruendo, dolor, miedo, rabia. Un sin fin de emociones hacen presa en mi. El cazador me ha disparado y se dispone a hacerlo de nuevo, esta aterrado, puedo oler su miedo, quiero hacerle daño, pero mi instinto de supervivencia es mas fuerte. De un salto, salgo fuera del circulo de luz de la fogata, oigo una voz que llama, justo en mi dirección, otro hombre, otro cazador, viene con un perro, oigo su espiración acelerada y entrecortada al tirar de la correa, tengo que buscar otra salida. El animal tiene el control, no hay palabras en mis pensamientos, solo instinto. Rápidamente giro a la derecha, aun fuera del alcance de la luz, y empiezo a correr. Han soltado a los perros, sus ladridos llenan el bosque, de tal modo que no se oye nada mas. De pronto algo salta hacia mi desde atrás, el perro del segundo hombre, aferrándose con fuerza a mi muslo, duele, pero el dolor es disipado por la rabia, por la furia incontrolable del animal acorralado, me detengo y lo agarro con fuerza por la cabeza, tiro pero no suelta, noto como mis garras se hunden en su cráneo, sin ninguna dificultad, y siento como afloja su presión. Levanto el cuerpo inerte del mastín con una mano, lo observo por un momento, y después lo lanzo lejos. Oigo al resto cerca, tres o cuatro mas, sus olores me vienen en varias direcciones, me quieren acorralar. Parte de mi vuelve, ahora mas calmado, y, por primera vez consciente de la forma que he tomado, de la fuerza que ahora poseo, me miro las manos, pero ya no son tales. Sonreiría, pero no tengo una boca que pueda hacerlo. Quieren cazarme? verán quien es el cazador aquí. No, esto esta mal, debería huir, no quiero ser un monstruo asesino. Están muy cerca ya, oigo ruidos de ramas a la izquierda, vienen de unos arbustos, los perros. Sus dueños están lejos aun, pero puedo olerlos también. Me encaro al primero de los mastines en llegar, se detiene, me gruñe, puedo oler su miedo, que me hace sentirme mas seguro, me abalanzo sobre el con garras y dientes, no tiene oportunidad. Dos mas llegan, pero el olor de muerte hace que uno huya cuando me giro hacia ellos y les gruño. El segundo no es tan listo y se lanza a por mi. Lo agarro en el aire con ambas manos y de un movimiento le parto el cuello. Disfruto con ello, aunque otra parte de mi no. Descubro, con cierto horror, que es mi parte humana la que disfruta, mientras el animal solo quiere huir y ser libre yo quiero hacerle daño a quien me lo ha hecho a mi. No quedan mas perros, el olor del huido se dispersa y no puedo oírlo. Entonces detecto algo mas en el aire: el hedor del miedo primordial, el miedo de la presa. Los hombres han oído la pelea con los perros e intentan escapar. Sus sonidos ya no se acercan. Lanzo un aullido profundo y largo y me dispongo a tomar mi verdadero papel en este bosque, hora de cazar, hora de comer.
1.5.09
3. Hora de cenar
El viento cambia de dirección, trayendo consigo olores extraños, y entre ellos uno familiar, que me recuerda con una punzada en el estomago que aun no he comido nada, olor de carne fresca, lo sigo sin preguntar, con cautela pues hay otros olores que no conozco, pero debo ir, mi instinto me lleva, bajo la colina rápidamente y continuo, con la única guia de mi olfato, de un modo tan natural como si el rastro fuese visible. Me acerco, un poco mas adelante la luz se filtra entre las ramas, fuego, mi parte animal quiere huir, teme al fuego, pero una parte de mi continua siendo humana y no se alarma, tengo mucha hambre. Me acerco aun mas, con el viento en contra para ocultar mi olor, finalmente llego a una zona despejada iluminada por una pequeña fogata. Junto al fuego veo la fuente del rastro, dos jabalíes y un corzo despellejados, muertos hace poco. Mi boca se llena de saliva, ansío esa carne, pero debo ser prudente, continuo observando, cerca del fuego, al otro lado de la carne hay algo durmiendo, puedo oír su espiración lenta, rítmica, me acerco con cautela, un hombre, creo recordar que se llamaba así. no parece que se vaya a despertar así que me acerco a la comida y sin pensarlo comienzo a alimentarme. De pronto el aire cambia de dirección de nuevo, y súbitamente algo se mueve fuera del circulo de luz, los oigo y recuerdo, perros, sus ladridos rompen la noche y despiertan al hombre que dormía, debo huir, el hombre grita con pánico al verme y coge un palo que guardaba a su lado, le gruño mientras busco la salida mas rápida con la vista. Entonces escucho un estampido, como un trueno que me hace encogerme, y siento un terrible dolor en el hombro, huelo la sangre, mi sangre, y recuerdo nuevamente, el hombre es un cazador, y ese palo es un rifle.
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